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Autora: Laura Medina

Retorno a un mundo sustentable

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La palabra SUSTENTABILIDAD en México y en el mundo se escucha en nuestro día a día: en los medios de comunicación, en los directorios, en los reportes de las empresas, en las ONG, en los reguladores, en los certificadores, en los mercados, en los centros de estudios. Es un concepto que ocupa el centro mediático y, sin embargo, ¿cuántas iniciativas federales o locales, empresas, organizaciones mexicanas, y del resto de Latinoamérica son genuinamente sustentables? A continuación, explicamos qué es la sustentabilidad, cuándo comenzó la preocupación en el mundo de actuar con responsabilidad para recuperar la calidad medioambiental, social y económica, y cómo se refleja esto concretamente en nuestro país.

En primera instancia, debemos entender que es la sustentabilidad de forma genérica. Ésta se refiere a la administración eficiente y racional de los recursos, de manera tal que sea posible mejorar el bienestar de la población actual sin comprometer la calidad de vida de las generaciones venideras.

La arquitectura bioclimática, sostenible, natural o ecológica, por tanto, representa el empleo y uso de materiales y sustancias con criterios de sostenibilidad, es decir, sin poner en riesgo su uso por generaciones futuras, representa el concepto de gestión energética óptima de los edificios de alta tecnología, mediante la captación, acumulación y distribución de energías renovables pasiva o activamente, y la integración paisajística y empleo de materiales autóctonos y sanos, de los criterios ecológicos y de eco construcción.

Dicha arquitectura representa la vuelta a los criterios elementales, a la arquitectura de nuestros antepasados, a una arquitectura basada en la lógica, y fundamentada en criterios igualmente razonables con respecto al clima. Las medidas más eficaces que representan la mayor aportación no cuestan nada, son el resultado del empleo lógico de los elementos constructivos y del diseño.

Para entender la preocupación del presente, necesitamos remontarnos a la historia. Desde los romanos hasta el siglo XIX, la arquitectura era doméstica y vernácula, era sentido común, la cual cayó en desuso tras la revolución industrial, una época en la que el hombre explotó los recursos naturales del planeta hasta su agotamiento debido a la mayor distribución de la riqueza, y al relativo abaratamiento de la energía.

Durante el siglo XX, factores clave como el cambio climático, el crecimiento poblacional acelerado, la demanda energética, la escasez de recursos, del agua y combustibles fósiles, y la proliferación de los residuos abren los ojos al mundo, y comienza la carrera hacia el desarrollo sostenible. La opinión y los poderes públicos empiezan a tomar conciencia de la necesidad de proteger el entorno natural y se comienzan a evidenciar estos problemas en las Cumbres internacionales.

El modelo económico de los países industrializados fue cuestionado por primera vez en 1968 con el llamamiento del Club de Roma, publicando en 1972 el “Alto al Crecimiento”, en el que se afirmaba la necesidad de asociar la protección de la naturaleza al desarrollo económico. La primera cumbre de las Naciones Unidas sobre el hombre y el medio ambiente se celebró en Estocolmo en ese mismo año.

En 1987, en la 42ª sesión de las Naciones Unidas, la entonces primer ministra de Noruega, Brundtland preparó un informe titulado “Our common future”. En este informe, se utilizó por primera vez el término desarrollo sostenible (o desarrollo sustentable), mencionado y definido anteriormente como aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones.

En 1992, la cumbre de la tierra organizada por Naciones Unidas en Río de Janeiro alertó a la opinión pública mundial sobre las consecuencias de la sobreexplotación de las materias primas, el avance inquietante del efecto invernadero y la acelerada y dramática degradación del equilibrio de los ecosistemas.

En 1996 se lleva a cabo la Cumbre de Kioto, en la que los jefes de Estado presentes se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 2008 y 2012, siendo en la Conferencia de la Haya del 2000 cuando 180 países se reunieron para concretar las condiciones de aplicación del protocolo de Kioto Desgraciadamente, el acuerdo se malogró por las divergencias entre Europa y EEUU sobre la fijación del carbono.

La cumbre de Río tuvo un gran impacto mediático y se concretaron una serie de compromisos reflejándolos en la Agenda 21 en numerosas medidas relacionadas con la lucha contra la pobreza, control demográfico, protección sanitaria, modificación de los modos de consumo y promoción de un modelo urbano viable en los países en vías de desarrollo. Esta agenda impulsó a numerosas administraciones regionales europeas a preparar una local, como pueden ser la Exposición de Hannover 2000 en Alemania, o el Comité 21 en Francia, encargado de coordinar las iniciativas mencionadas.

Aplicado al campo de la arquitectura, se desarrollaron normativas como la RT2000 en Francia, el certificado alemán PassivHaus o el suizo Minergie. Estas regulaciones impulsaron a la toma de conciencia a favor de una arquitectura ecológica.

Concretamente en México, en la década de los setenta se crearon las primeras instituciones para atender los problemas derivados de la contaminación: en 1971 se promulgó la Ley Federal para prevenir y controlar la Contaminación Ambiental; en 1972 se creó la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente, y en 1976 se estableció la Dirección General de Ecología Urbana dentro de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas.

Más tarde, en 1983, se creó la Subsecretaría de Ecología en el seno de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), con lo cual se asignaron nuevas responsabilidades y se reagruparon funciones vinculadas con el medio ambiente que se encontraban dispersas en distintas dependencias federales.

Sin embargo, al concepto de desarrollo sustentable como tal se le comenzó a dar importancia en nuestro país hasta finales de los años ochenta cuando el proceso mundial agitado por el “Informe Brundtland” abre el tránsito hacia la sustentabilidad y de manera particular hace eco en México gracias a la postura oficial de cumplir con acuerdos internacionales, con la promulgación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA). En 1992, la SEDUE se transformó en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) para propiciar un marco institucional más articulado entre las políticas sociales y ambientales.

Actualmente México solo es responsable de 1.7% de las emisiones de gases efecto invernadero. Sin embargo, las emisiones han crecido un 40 por ciento de 1990 al 2008. A través de acciones federales concretas, como el Programa Especial de Cambio Climático (PECC), aprobada por GLOBE México, nuestro país se ha comprometido con el desarrollo sustentable al reducir un 50 por ciento del total de sus emisiones para el 2050 de contar con financiamiento internacional.

En el campo de la arquitectura existe cierta conciencia. La Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (CONAE), creada en 1989, actualmente la CONUEE (Comisión Nacional para el Uso Eficiente de Energía) inició el desarrollo de normas de eficiencia energética para edificios, con el fin de dictar recomendaciones para el diseño térmico de la envolvente.

Adicionalmente se llevaron a cabo otras iniciativas como la guía para el ahorro de energía en la vivienda, publicada por la CONAVI, así como las bases para el programa Hipoteca Verde, donde se consideran los elementos necesarios para ahorrar electricidad, gas, agua y aprovechar las energías renovables.

En cuanto a normatividad, el INFONAVIT emitió a finales de los 80s sus normas técnicas bioclimáticas, el Instituto Mexicano del Seguro Social, emitió en 1992 las normas bioclimáticas para las construcciones de los hospitales y clínicas, así como en 1995 su programa para el ahorro de energía en iluminación y aire acondicionado. La CONUEE entre 1993 y el 2000 emite normas para los materiales aislantes, eficiencia energética en iluminación y electrodomésticos, además de iniciar las relacionadas con la eficiencia energética en edificios.

En resumen, el mundo ya no tiene elección. La sustentabilidad es un mandato de la sociedad global y es algo que debemos incorporar todos en nuestro modo de operar. El éxito y la generalización del enfoque medioambiental en la política, en la sociedad, en el mundo empresarial y concretamente, en la arquitectura, urbanismo y la planificación dependerá de la colaboración estrecha entre todos los implicados: funcionarios públicos, empresarios, urbanistas, arquitectos, ingenieros, paisajistas, agencias de control, industriales, contratistas y obreros de la construcción. Ser sustentable no es un “tal vez”, sino un “debo”. ¿Por qué no empezar lo antes posible?

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Otros artículos

#madera #sostenibilidad #regeneracion #timber #laminated #fsc #concreto #circularidad

¿Un mundo de madera?

Hoy en día, escuchamos, leemos y nos encontramos con todo tipo de mensajes persuasivos repetidamente, pero nuestra mente es selectiva y nos quedamos con el que más nos gusta a nuestro criterio o con el que nos convence más en su argumento. Hay tanta información que nos podemos creer y crear la historia con la que más hacemos clic: ¿Qué debemos comer? ¿Qué nos hace daño y qué no? ¿Cómo ser un empresario exitoso? ¿Qué esquema de familia o pareja debo seguir? ¿Cómo debo de vestirme? ¿Cómo debe de ser mi cuerpo? ¿Cómo evitar la frustración personal? ¿Qué trabajo me conviene? ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿Sabemos qué información es la correcta y cual es errónea? Tanta información, cuestionamientos y reflexiones nos aturden, nos confunden. Personas que intentan convencernos o guiarnos hacia el camino que ellos creen correcto o más bien yo diría, ¿Qué creen correcto o que les beneficia a esos emisores de mensajes que nos agitan? Pero, aunado a todas estas preguntas con una respuesta tan libre, nacen nuevos cuestionamientos que parten de las preocupaciones climáticas, de la irracionalidad en el uso de los recursos, de la inercia de la sociedad con un estilo de vida acelerado que busca resultados inmediatos con el fin de satisfacer el falso bienestar, del cambio en las nuevas iniciativas que parten de normativas globales y locales que buscan implementar otro modelo de desarrollo sostenible. En el mundo de la construcción ocurre exactamente lo mismo, así como en cualquier otro gremio. Nos hacemos muchas preguntas a la hora de diseñar, de las cuales mencionaré alguna de tantas, como, por ejemplo: ¿Cómo percibo el espacio? ¿Qué imagen busco reflejar? ¿Cuál es la vivencia del usuario? ¿Cómo debo conectar mi proyecto con la ciudad? ¿Cómo logro más rentabilidad en el proyecto propuesto? Pero nuevas reflexiones se presentan en el proceso de diseño, así como: ¿Cómo logro un edificio sostenible? ¿Cómo minimizo mi huella de carbono? ¿Cómo agilizo los tiempos de construcción? ¿Cómo puedo usar la tecnología a mi favor en la construcción industrializada? ¿Qué materiales debo usar en mi proyecto arquitectónico? El despertar de la conciencia ambiental empieza a materializarse. Como bien sabemos, la construcción es una industria altamente contaminante que impacta negativamente el medio ambiente a través de la emisión de gases de efecto invernadero, la generación de residuos, la contaminación del aire y agua, y la alteración de ecosistemas. Y los materiales que usamos mayoritariamente tienen mucho que ver en todo esto. Cemento, acero y aluminio, o materiales industrializados con sustancias orgánicas volátiles, entre otros. Las soluciones constructivas actuales son capaces de responder a varios factores que exige una edificación, como pueden ser durabilidad, ingeniería, capacidad estructural, mantenimiento, fácil montaje y rapidez constructiva, entre otros . Ningún material o solución es totalmente es bueno o malo (¿o si?). Pero nos olvidamos de la esencia de dónde venimos y qué nos ofrece nuestro planeta, y cómo debemos de extraer los recursos si queremos evolucionar a un modelo basado en la circularidad y en la regeneración. Por eso me gustaría preguntaros: ¿En qué momento nos olvidamos de basar nuestras soluciones constructivas en los materiales que encontramos en la Naturaleza? ¿Cuáles son esos materiales predominantes en el medio natural? Podríamos nombrar algunos como la madera, piedra, arcilla, arena y fibras vegetales como algodón y lino. No es de extrañar entonces, que exista una mirada retrospectiva y un despertar de la conciencia hacia esos materiales naturales, que se han empleado desde las arquitecturas vernáculas, pero que, por convencimiento social e industrialización, se perdieron. Nuevas miradas, ya sean por temas medioambientales, por implementar un nuevo modelo de negocio y abrir otros mercados, por buscar la innovación y diferenciación de un producto, permiten empezar a hablar de otro tipo de soluciones: ¿Es la madera un material sostenible y una alternativa a la construcción tradicional? Efectivamente, vemos que la madera se está consolidando como un material clave para proyectos sostenibles y energéticamente eficientes ya que además de ser un material primario, versátil, renovable, reciclable, resistente, térmicamente adecuado para el confort, que absorbe carbono y requiere menos energía en su fabricación que los materiales convencionales, facilita la prefabricación y la construcción industrializada, y mejora considerablemente los tiempos de ejecución en obra. Con todo lo expuesto anteriormente, podríamos decir que la madera es uno de los mejores materiales para construir (¿Me creéis?). Un asunto complejo. Como comentábamos anteriormente, nada es blanco o negro, sino que todo tiene matices. El uso irresponsable de la madera y extraída de un bosque sin una gestión sostenible conlleva deforestación y pérdida de biodiversidad (¿Qué tan fácil podemos controlar que ese recurso venga de una operación responsable? ) Los tratamientos químicos usados posterior a su extracción lo convierte en un material procesado, lo cual hace más complejo su proceso de reciclaje y reutilización. No olvidemos que cada material tiene una huella de carbono y que la sostenibilidad del mismo se evalúa generalmente por su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida. “Debemos construir con materiales naturales y no contaminantes” ¿Sería esta la solución en un mundo de tantas respuestas, opciones, y argumentos? ¿Es factible un mundo donde la madera es el material predominante o se volvería insostenible? ¿Imaginamos un mundo construido en madera? ¿Y si recuperamos las construcciones vernáculas, pasivas y basamos nuestras soluciones en la Naturaleza, incorporando la ingeniería y tecnología que permita lograr un edificio regenerativo?¿Podemos lograrlo? ¿Creemos en esto o es una utopía? ¿Creemos más en cómo funciona la Naturaleza y poder imitar o replicar su modelo regenerativo, o en los discursos de venta y mensajes persuasivos que nos desvían del camino correcto? ¿Y si la solución reside en un balance de materiales no contaminantes extraídos del lugar dónde nos encontramos? No nos vayamos a los extremos. “ Creer es crear”- Miguel de Unamuno.

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Innovación en Arquitectura Bioclimática y Regenerativa para un Futuro Sostenible

En una entrevista con Neuron Business Media, Laura Medina, directora general de EKOA, compartió la visión y los logros de su despacho de arquitectura, especializado en proyectos sostenibles y regenerativos. Desde su creación en 2014, EKOA ha liderado la integración de técnicas tradicionales y tecnologías modernas en el diseño arquitectónico con el objetivo de minimizar el impacto ambiental. TRAYECTORIA Y FUNDACIÓN DE EKOA: En Madrid, complementando sus estudios en la Technische Universität Darmstadt en Alemania, donde descubrió el Solar Decathlon, un concurso internacional de viviendas sostenibles que inspiró su enfoque hacia la arquitectura bioclimática. Tras más de 12 años de investigación en sostenibilidad, fundó EKOA en México, un despacho que se especializa en proyectos de diseño y construcción sostenibles y regenerativos. Laura enfatiza que los arquitectos tienen una responsabilidad clave en la lucha contra el cambio climático, lo que impulsa la filosofía de EKOA. ARQUITECTURA REGENERATIVA: Combinando Tradición y Tecnología. Para EKOA, la arquitectura bioclimática no es algo nuevo; de hecho, es una adaptación de las prácticas arquitectónicas tradicionales, como las viviendas de adobe en Marruecos o las mayas en México, que respondían al clima local. Sin embargo, estas técnicas se perdieron con la Revolución Industrial. En EKOA, se busca combinar esos principios bioclimáticos tradicionales con tecnologías actuales, como paneles solares, captación de agua pluvial y plantas de tratamiento de aguas negras y grises. La empresa utiliza herramientas avanzadas como software de simulaciones energéticas, modelización BEM y análisis de confort, iluminación natural y flujos de aire para maximizar la eficiencia energética en sus proyectos. Además, se apoyan en tecnologías como software de modelización energética para optimizar cada fase del diseño. PROYECTOS EMBLEMÁTICOS: "Plaza NUU, energy zero building": Plaza Comercial Desconectada de la Red Eléctrica autónomo. Uno de los proyectos más ambiciosos de EKOA es la construcción de la primera plaza comercial en Querétaro completamente desconectada de la red eléctrica, con 1,500 metros cuadrados de superficie y finalizada en 2017. El edificio cuenta con 84 paneles solares que alimentan todo el espacio y un sistema autónomo de almacenamiento de energía. El proyecto también implicó el uso de 12 contenedores marítimos reciclados, lo que supuso un reto térmico resuelto mediante simulaciones energéticas. El edificio funciona sin sistemas de climatización y reutiliza el 70% del agua residual, lo que permite un ahorro del 75% en el consumo de agua potable. Todo ello con un costo competitivo de 16,000 pesos por metro cuadrado. ENERGÍAS RENOVABLES Y EDIFICIOS NET ZERO: El objetivo de EKOA es minimizar el consumo energético antes de recurrir a soluciones activas como paneles solares. Un edificio Net Zero es aquel cuyo consumo energético es igual a la energía que produce, y EKOA busca lograr esto en sus proyectos mediante la combinación de arquitectura eficiente y energías renovables. Según Laura, es crucial resolver la eficiencia de los edificios desde el diseño arquitectónico, optimizando la envolvente y las orientaciones, para luego implementar sistemas de energía renovable que cubran las necesidades energéticas restantes. Aunque no todos los proyectos pueden llegar a ser completamente Net Zero, EKOA sigue una filosofía regenerativa, aspirando a que los edificios produzcan su propia energía y agua, cerrando los ciclos como lo hace la naturaleza. ECONOMÍA CIRCULAR Y MATERIALES SOSTENIBLES: La economía circular es otro pilar en la arquitectura de EKOA. Esto implica elegir materiales que puedan ser reciclados o reintegrados en el ciclo natural, minimizando la huella de carbono durante todas las fases de construcción: extracción, transporte, instalación y desecho. En algunos proyectos, han utilizado técnicas de bioconstrucción con tierra y otros materiales naturales, y buscan continuamente maneras de reducir residuos, explorando materiales reciclados y nuevas tecnologías. Laura mencionó un proyecto inspirador en Argentina, donde se construyó una escuela usando materiales reciclados como llantas y residuos sólidos, demostrando que la reutilización de materiales es una posibilidad real en la construcción moderna. COLABORACIÓN Y SINERGIAS CON OTRAS INDUSTRIAS: EKOA trabaja en estrecha colaboración con especialistas en gestión de residuos, bioconstrucción y certificaciones energéticas, creando sinergias que fortalecen el impacto de sus proyectos. Para Laura, el trabajo en equipo es fundamental, ya que la sostenibilidad requiere la participación de múltiples sectores e industrias. Desde la gestión de residuos hasta el uso de inteligencia artificial en la optimización de edificios, EKOA busca un enfoque integral que abarque todas las dimensiones del desarrollo sostenible. EL FUTURO DE LA ARQUITECTURA REGENERATIVA: De cara al futuro, Laura Medina cree que el cambio climático obligará a que los edificios sean autónomos en cuanto a agua y energía, y que la alimentación y el acceso a recursos básicos serán retos cada vez más críticos. Aunque la conciencia está creciendo, especialmente entre las nuevas generaciones, todavía falta mucho por hacer para implementar soluciones sostenibles a gran escala. INVOLUCRANDO A LA COMUNIDAD LOCAL Y FOMENTANDO LA EDUCACIÓN AMBIENTAL: EKOA también está comprometida con involucrar a las comunidades locales en sus proyectos, sobre todo en aquellos relacionados con la bioconstrucción, y colabora con universidades en programas educativos sobre sostenibilidad. Laura destacó la importancia de educar no solo a los trabajadores de la construcción, sino también a la sociedad en general, para evitar prácticas de greenwashing y fomentar un enfoque genuino hacia la sostenibilidad. CONCLUSIÓN: Un Llamado a la Acción Laura Medina cerró la entrevista con un llamado a la responsabilidad y la acción conjunta de todos los actores involucrados en la construcción sostenible. La arquitecta subrayó la necesidad de avanzar rápidamente hacia prácticas regenerativas y sostenibles, ya que el cambio climático no espera. El compromiso de EKOA con la arquitectura regenerativa, la economía circular y las energías renovables ofrece un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente.

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STREET DESIGN CHALLENGE

Participación en concurso invitada como asesora en sostenibilidad de los proyectos. Evento organizado por CAEQ, Colegio de arquitectos del Estado de Querétaro, y QUERETARO CREATIVO. Una competencia universitaria de dos días de duración para compartir visiones sobre diferentes ciudades del mundo y cómo intervenir y mejorar el espacio público desde la comunidad, la regeneración y la mejora de la calidad de vida.

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Integrated Design y cómo lograr un proyecto sostenible

Empezaré este artículo con una frase del Arquitecto Norman Foster, que dice lo siguiente: “As an architect, you design for the PRESENT with an awareness of the PAST for a FUTURE which is essentially UNKNOWN” -“Como arquitecto diseñas para el PRESENTE, con la conciencia del PASADO para un FUTURO que esencialmente es DESCONOCIDO”. Los arquitectos cuando diseñamos usamos términos como belleza, habitar, integración, materialidad, modularidad, flexibilidad, ergonomía, vernáculo, usuario, experiencia, armonía... y sostenible, entre muchas otras palabras extraídas de la jerga arquitectónica. La arquitectura es, según la definición por la RAE:” El arte de proyectar y construir edificios”. Hoy en día, sigue vigente esa definición, pero… ¿Entonces el término sostenible, dónde queda? Si tan importante es hoy en día, ¿Por qué no se menciona? Sabemos por definición que en 1987 se definió desarrollo sostenible con el informe Brundtland, como: “aquél desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Es por esto, que la arquitectura sostenible busca reducir estas emisiones y el impacto ambiental de los edificios mediante el uso de materiales de bajo impacto, la eficiencia energética y la conservación de los entornos naturales y urbanos existentes. Me llama mucho la atención algunas cosas dentro de nuestra profesión: ¿No debería estar implícita la sostenibilidad en la definición de la arquitectura? ¿Hacemos arquitectura o arquitectura sostenible? ¿Por qué se sigue presentando como un añadido dentro del sector? Los arquitectos cuando expresamos o queremos transmitir el concepto de nuestro proyecto al cliente, ¿Realmente somos sinceros con las palabras que estamos empleando? ¿Estamos seguros de que los conceptos que estamos describiendo se están cumpliendo en nuestro proyecto o estamos frente a un discurso de venta, o lo que es peor, de greenwashing? Como podemos ver, hoy en día todos hablamos y escuchamos de sostenibilidad en cualquier medio e incluso en nuestro círculo cercano: campañas publicitarias, políticos, cumbres de cambio climático, desgracias climáticas que nos transmiten los medios informativos, economía circular, el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, las certificaciones de edificios, etc. Por el contrario, todos los esfuerzos que se hacen a nivel privado, público, organizacional, personal etc, ¿Realmente se cumplen o se quedan en un mero discurso? De no cumplirse, en el caso concreto de la arquitectura, ¿Por qué no se están llevando a cabo? ¿Cuál es el freno por el cual no tenemos todavía la conciencia de lograr diseñar un edificio sostenible, como arquitectos, desarrolladores, contratistas, clientes y demás personal involucrado en el proceso de diseño y ejecución del proyecto? ¿Por qué nos sigue importando más la belleza, y la función y dejamos de lado, o no le damos la importancia que se debe de dar, a la parte sostenible del proyecto? Bueno, todas estas preguntas arrojadas, llevan a una reflexión del cambio de modelo de un esquema lineal o tradicional a un proceso de diseño integrado (Integrated Design). Este “nuevo” proceso de diseño, pretende incorporar a todos los consultores especialistas involucrados en el proyecto desde el inicio del mismo, trabajando en un marco conjunto, con el fin de maximizar la capacidad de diseñar un edificio donde todos los valores arquitectónicos mencionados anteriormente, se cumplan, donde todas las disciplinas técnicas como arquitectura pasiva, estética, funcionalidad, simulación y modelados energéticos, sistemas activos, ingenierías, expectativas del cliente, parte social o costos, entre otras, estén consideradas desde el anteproyecto, como muestra la imagen comparativa de un proceso lineal versus diseño integrado. Esto es esencial si queremos alcanzar los estándares de un proyecto eficiente energéticamente, sostenible, net zero, o incluso regenerativo y en beneficio de la óptima construcción, operación y desempeño del edificio. No olvidemos que un edificio es presente y futuro, por lo que la economía circular, un término que no hemos mencionado hasta ahora, juega un rol fundamental, siempre y cuando se implemente y no se quede en un mero discurso en papel. Un buen ejemplo de lo que estamos explicando es el siguiente: es muy incongruente trabajar de forma aislada o separada las condiciones climatológicas que influyen al lugar, y en consecuencia, a su forma, orientación y configuración, sin tener en cuenta la ventilación del edificio, o la calidad del aire interior. Ambos conceptos están estrechamente relacionados, y deben de trabajarse en conjunto. El confort térmico es una consecuencia directa de todas las decisiones de diseño que tomamos: desde la orientación, la forma, la elección de los materiales de la envolvente térmica, el sistema de ventilación, el porcentaje de acristalamientos y ubicación de los mismos, etc. Debemos de conseguir como arquitectos al menos un 80% de confort durante las horas de ocupación del edificio sin recurrir a sistemas de climatización, si es que queremos hacer las cosas de forma correcta en cuestiones medioambientales y económicas. Evidentemente, para lograr esto, todo el equipo tiene que tener la conciencia, liderazgo, comunicación, ética profesional, iniciativa y profesionalismo para garantizar el éxito del diseño integrado, olvidándonos de nuestro “yo”. En este proceso, que requiere de una excelente coordinación y compromiso sustancial del equipo, con reuniones periódicas entre los miembros relevantes del equipo de especialistas, podemos llegar a compartir conocimientos, habilidades, y lograr transmitir un lenguaje común y las mejores soluciones. Una frase de Viktor Frankl dice: “Cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen fáciles”. Cambiemos de paradigma, entendamos cuales son las necesidades actuales, y trabajemos en conjunto para lograr un gran proyecto del que estemos orgullosos, no como arquitectos, sino como equipo integrador.

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CAMESCOM y comité sostenibilidad BAJÍO

Participación activa y socia de la cámara española de comercio desde 2021. Representante del comité de sostenibilidad CAMESCOM BAJÍO. Creemos con firmeza en la generación de consciencia y concientización de empresas, estudiantes, arquitectos, desarrolladores, entidades de gobierno, y todas las personas en general. Todos estamos en el mismo canal y sin cada uno de nosotros, la regeneración no es posible. Cada uno de nosotros es responsable de cambiar el mundo. Todos sumamos.

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EXPO CIHAQ-3er. Congreso Sustentabilidad, Confort y Eficiencia en Fachadas de Vidrio

En el marco del evento anual CIHAC 2023, que tuvo lugar en el Centro Citibanamex el 12 de octubre de 2023, se destacó un proyecto que desafía las convenciones tradicionales de la construcción. Plaza NUU, un ejemplo sobresaliente de diseño, consultoría y construcción sostenible en Querétaro se erige como un verdadero referente arquitectónico de un edificio Energy Zero. Este ambicioso empeño, concebido y realizado por el equipo de EKOA, no solo representa una innovación en términos de construcción sostenible, sino que también ilustra cómo la planificación meticulosa desde el inicio puede conducir a la creación de espacios verdaderamente únicos y eficientes desde el punto de vista energético. La historia de Plaza NUU se entrelaza con la visión y compromiso de EKOA, una firma especializada en diseño y construcción sostenible, simulaciones energéticas, administración de proyectos y supervisión de obra. La sostenibilidad es el pilar fundamental de su enfoque, integrándola desde las primeras etapas de diseño y manteniéndola en el centro de todas las decisiones. El Desafío: Convertir Contenedores Reciclados en Espacios de Oficina Eficientes El desafío que enfrentó EKOA al concebir Plaza NUU fue monumental. Se propusieron transformar contenedores marítimos reciclados, con menos de 10 años de antigüedad, en espacios adecuados para oficinas. La clave para lograrlo residía en evitar la instalación de sistemas de climatización convencionales, y en su lugar, aprovechar al máximo las estrategias de arquitectura pasiva, iluminación y ventilación natural. La meta era clara: crear un edificio sano y confortable con una alta calidad interior, al tiempo que se minimizaban los consumos energéticos. La arquitecta detrás de esta visión, Laura Medina Vicente, entendió que la clave para lograr este equilibrio radicaba en la implementación de medidas precisas. Con una planificación cuidadosa desde el inicio del proyecto, se buscaba definir con claridad las metas de sostenibilidad, lo que permitiría un control eficiente de costos y recursos. Esta estrategia proactiva se convirtió en la piedra angular para la transformación de Plaza NUU en un edificio Energy Zero. Diseño y Estrategias Clave: El Éxito de la Arquitectura Pasiva En el corazón de Plaza NUU se encuentra el concepto de arquitectura pasiva. Cada detalle, desde la orientación de los espacios hasta la elección de materiales y sistemas, se diseñó teniendo en cuenta la eficiencia energética y el confort de los ocupantes. Todos los locales se orientan de norte a sur, y en casos específicos, hacia el este-oeste, de modo que se maximiza la protección contra la radiación solar. El edificio se cierra al oeste para evitar el sobrecalentamiento de las fachadas, y se incorpora ventilación natural cruzada e iluminación natural en todos los espacios durante el 95% del día. La atención al detalle es evidente en la protección al sur para evitar el sobrecalentamiento y en el estudio minucioso de la radiación y ganancias solares directas. Este nivel de consideración asegura que los ocupantes disfruten de vistas al exterior desde todas las estaciones de trabajo y que la temperatura interior sea cómoda en todo momento. Sin embargo, el proceso de transformación no se detiene en el papel. Durante la fase de proyecto ejecutivo, se llevaron a cabo comparaciones entre escenarios constructivos. Un escenario inicial sin mejoras pasivas se contrastó con un segundo escenario en el que se introdujeron mejoras en materiales, como la inclusión de aislamiento térmico en los interiores de espuma de poliuretano expandido, protecciones solares en fachadas y ventanas, y vidrios mejorados. El análisis minucioso de estos escenarios se realizó mediante el software Design Builder, y los resultados fueron impactantes. Las horas de disconfort se redujeron en un 38% en el escenario mejorado, lo que ilustra cómo las decisiones de diseño pueden afectar significativamente el bienestar de los ocupantes y el consumo energético. Energía y Agua: Un Enfoque Integral Plaza NUU no solo es un ejemplo de eficiencia energética, sino también de gestión integral de recursos. El edificio funciona como un proyecto 100% autónomo en términos de energía, gracias a la generación de paneles fotovoltaicos ubicados en la cubierta y el almacenamiento en baterías. La capacidad de almacenamiento anual alcanza los 21,900 kWh, lo que garantiza un suministro energético sostenible y confiable. En cuanto al agua, Plaza NUU implementa un enfoque de captación y reúso de recursos hídricos. Se recolecta y reutiliza agua pluvial en el edificio, además del tratamiento de aguas grises y negras para su posterior uso en inodoros y riego de áreas exteriores comunes. Esto se traduce en una recuperación del 70% del agua de drenaje, lo que demuestra un compromiso sólido con la conservación de recursos naturales. Resultados Impresionantes En términos de ahorro energético, Plaza NUU logra una reducción del 55%, lo que respalda la viabilidad económica de las medidas de sostenibilidad implementadas. Es importante destacar que el costo de las medidas activas representa solo un 6.8% adicional en el presupuesto total de construcción, subrayando que la sostenibilidad no implica necesariamente una inversión desorbitada. Plaza NUU es un testimonio vivo de que los edificios Energy Zero son posibles en México y en todo el mundo. Con una visión clara, una planificación exhaustiva y la determinación de integrar la sostenibilidad en todos los aspectos del diseño y construcción, este proyecto demuestra que un enfoque sostenible puede ser económicamente atractivo y una inversión en un futuro más limpio y eficiente. Por ello, Plaza NUU se erige como un faro de innovación y sostenibilidad en el panorama de la construcción en México. La visión de EKOA, materializada en este edificio Energy Zero, subraya la importancia de la planificación desde el inicio del proyecto y la atención meticulosa a los detalles en cada fase de diseño y construcción. Este proyecto no solo demuestra que la sostenibilidad y la eficiencia energética son económicamente viables, sino que también señala un camino inspirador hacia un futuro en el que los edificios no solo satisfagan las necesidades de sus ocupantes, sino que también abracen la responsabilidad hacia nuestro planeta. Plaza NUU en CIHAC 2023 representa un hito en el compromiso con la arquitectura sostenible, un ejemplo a seguir para la industria de la construcción, y un testimonio de que es posible diseñar, construir y operar edificios de alta eficiencia energética en armonía con el entorno y el bienestar de quienes los habitan. Este logro, obtenido en el marco de CIHAC 2023, nos recuerda que la sostenibilidad no es un lujo, sino una necesidad imperante en el camino hacia un futuro más limpio y resiliente.